No estigmaticemos…

25 abril, 2014

¿Qué ha cambiado para que dejar ser un padre preocupado por sus hijos? ¿Qué ha cambiado para dejar de tener las mismas inquietudes que antes? ¿Qué ha cambiado para ser percibido como otro tipo de persona?…

Si es por el hecho de haber dado un paso adelante, y en un momento como éste, de querer encarar los retos, de decidir cambiar las cosas desde dentro, de intentar transformar mi pequeño mundo, de gestionar los recursos de los ciudadanos para querer lo mejor para ellos y sus hijos… si es porque me he hecho político: entonces, no me importa, no me arrepiento. Me siento orgulloso.

Ni todas las personas con disCAPACIDAD deben ser protegidas de un modo paternalista, ni los funcionarios son vagos, ni los inmigrantes nos quitan el trabajo, ni los gitanos trapichean, ni los que hablan euskera son separatistas,  ni los políticos son unos chorizos, mangantes y corruptos. Dichosos estigmas.

Hace mucho tiempo escribo este blog dando el extraordinario valor que le doy a las personas. 

Primero la persona, después su condición, su ideología, su creencia, sus valores, sus limitaciones, sus diferencias…

Y mientras no entendamos eso seguiremos estigmatizando, cerrados a hablar, a dialogar, a convivir.

Sigo siendo el mismo padre preocupado de sus hijos, especialmente de mi hija con discapacidad, preocupado por pagar la hipoteca, de que mis hijos entiendan el verdadero valor de la libertad, intentando enseñarles en ser honrados, luchadores, que pongan pasión en lo que hagan, que nunca dejen de aprender, que entiendan la fragilidad del ser humano, que sean capaces de visualizar su futuro, que pidan perdón cuando se equivoquen, que tomen decisiones por muy duras que sean, que empaticen…

Esa es mi aspiración para ellos, como lo es para todas las personas de la sociedad en la que vivo, como lo es especialmente para las personas que la rigen. Los políticos. A los que orgullosamente pertenezco.

 

Íñigo Alli