Te digo que…

26 octubre, 2011

La llegada de la discapacidad para quedarse en mi vida tiene forma de niña, se llama Inés. Es mi hija.

No elegí tener una niña con discapacidad, elegí tener un hijo. Ninguna pareja idealiza el nacimiento de su hijo llegando al mundo con discapacidad.

… y duele, claro que duele en el momento de recibir la noticia.

Por inesperado.

Al igual que es inesperado un accidente, un ataque al corazón, la muerte de un familiar, los problemas económicos, la injusticia… y eso son hechos. Y sí, a veces es para tanto…

La cuestión es tras su llegada. Tu reacción, tu aprendizaje, el buscar el por qué, crear un cómo, en convertirlo en tu motivo de vida. V

Vivo con Inés más las emociones. “Mi chinita” me ha enseñado a apreciar la amistad, el compromiso, a reir con más fuerza y más veces, a llorar hasta vaciarme, a mirar, a enfadarme, a olvidar, a escuchar, a disfrutar… y tengo más energía y no decaigo… sencillamente porque no puedo.

Tienes que saberlo. A tí que tal vez te llegue mañana algo inesperado.

Existe un mundo maravilloso en el otro mundo que nunca hemos imaginado porque cuando toca, toca a otros.

 

Íñigo Alli

Eh! tú… sí, a tí. Te lo dije el otro día y te lo vuelvo a decir. Eres un bocazas.

Me importa un pepino si tus padres no te han dado la educación que mereces, seguramente les importe un bledo en qué matas las hora del día… pero no vuelvas a insultar al grupo de chavales con discapacidad, capullo!. Ya sabes quién eres. Ya sabéis quienes sois.

Te sientes grande a costa de los débiles, y te ríen las gracias, pero acabarás solo… y eso tampoco me importa. Tienes el cerebro del tamaño de un cacahuete y solo te sirve para pensar en cómo joder a los chavales con síndrome de Down y sujetar un cigarro para hacerte el más fuerte.

Entérate lo que es la fuerza de verdad, mediocre. Fortaleza es la de un padre que lucha porque su hija tenga una vida digna a pesar de gentuza como tú. La fortaleza de aquél que remonta un cáncer o de quien se bate con una depresión. La fortaleza de aquél que se sabe en la calle pero pelea por sacar adelante a sus hijos y que no se enteren.

Te llegará y no sabrás reaccionar… pero eso tampoco me importa.

Es lo que tiene la libertad de expresión, chaval.  Vive con eso. Es lo que tiene ser independiente de siglas, de etiquetas, de no tener que aparentar por el qué dirán.

No toques mi maravilloso tesoro, desgraciado.

Íñigo Alli

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