Qué pretendo…

22 abril, 2011


Inés crece, va encontrando su sitio entre sus hermanos, aprende, se enfada, curiosea… y no deja de tener esa sonrisa en su cara.

Comienza a querer comunicarse y se esfuerza … por cierto, la palabra esfuerzo ha adquirido una nueva dimensión en mi diccionario vital.

Debe ser tremendo querer expresarse o correr o vestirse al igual que otros niños  de su edad y comprobar que por una “gracia” le tocó tener menos ramificaciones neuronales… todo lo cuesta una enormidad… pero se esfuerza y no deja de tener esa sonrisa en su cara.  

Últimamente me preguntan qué es exactamente el movimiento “síndrome UP” y tras pensarlo bien… creo que es la actitud que cada uno decide ante la vida… y puede o no coincidir con la mía, puede o no haberse provocado por algo trascendental o simplemente porque un día te paraste a pensar qué estabas haciendo…

Solo sé que escribo este blog y resto muchas horas a mi sueño por construir la asociación síndrome UP por dos motivos:  sensibilizar y ayudar. 

Sensibilizar para derribar muros psicológicos contra la discapacidad… si tras leer estas líneas semanales te encuentras con mi hija o con los millones de personas con algún tipo de discapacidad y por un momento has pensado en acercarte a alguien con esa condición… si ahora entiendes que mi hija sufre por la negación de su existencia, por las miradas despectivas, por el egoísmo de las modas… entonces, solo entonces lo habré logrado.

Y ayudar. A los que todavía no han llegado a la categoría de “cenizo”. A los que no sabían que en su genética tienen la fortaleza sobrenatural de cambiar las cosas. A los que lo intentan. A los que todavía no se han dicho a sí mismos nunca una palabra bonita.

El próximo 27 de mayo en Pamplona haremos una quedada para hacernos un regalo…. y además ayudaremos a los futuros padres que tengan hijos con discapacidad. Que no te lo cuenten!

Un abrazo y muchas gracias…

Íñigo Alli

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3 Responses to “Qué pretendo…”

  1. Diego Paños Says:

    Muy interesante y muy bonito. Unas veces es un niño, otras un padre, o una enfermedad propia. Lo curioso es que podemos obtener gratificación y disfrutar de lo bueno incluso en experiencias que desde fuera son como negativas. ¿y quién te quitara esa dicha que tú sabes extraer de las cosas más humildes? Es tuya para siempre.

    Gracias por contarnos la belleza que hay en tu vida a todos: eso contribuye a la vida de todos, en este mundo tan apesadumbrado y neurótico, Iñigo.

  2. María Luisa Says:

    Pues no puedo menos que agradecerte tus sacrificadas horas de sueño, porque su fruto es francamente reconfortante.
    No dejes de abrirnos los ojos, que a muchos, lo que nos hacía falta era que alguien nos pusiera las gafas esas optimistas con las que tú ves la vida para entender tu punto de vista.
    Gracias Íñigo!
    P.D. – De hecho, como ya te he transimitido en algún otro post… Es una lástima que sea una “terapia semanal” y no diaria! (porque entiendo el sacrificio que supone, pero qué penita!) ;)


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