Hasta siempre Miguel Angel.
14 enero, 2012
Qué culpa tendrán sus tres hijos… demasiado pequeños todavía para entender que su padre ya no volverá.
Estas “gracietas” que nos da la vida… nos las entenderé nunca. Y sí. Sí era un gran tipo. Un tipo encantador. Que alguien me explique como se le explica a ésto a unos críos entre 13 y 6 años. Dichosa broma. Una broma que va remover las raíces de tres arboles en pleno crecimiento. Y una viuda rota.
Que me lo expliquen.
Imagina ese vecino, que se para con una sonrisa a darte los buenos días, el que en las tardes del corto verano del pueblo en el que vivo y mientras los niños no dejan oír por los gritos y carreras, amenizaba las tertulias con ese humor oscense. Que no sé cual es el humor de un tipo de Jaca pero era el suyo, el de la eterna sonrisa.
Miguel Angel era de estatura bajito y un alma inmensa. Fue mi profe de prácticas en la carrera. Tenía cuarenta y siete. Cuarenta y siete…
Joder, sí que se van los mejores… prefiero callarme. No hay derecho.
Gracias por tus charlas, por ser tan humano. Por ser persona. Por haber “querido” como se “quiere” a una niña como la mía.
Nos veremos Miguel Angel. Has vuelto a darme una lección… mientras deshojamos margaritas, lloramos por las esquinas porque no sé qué de reducción de la triple A de un país… has vuelto a hacer que sonría a tu paso. No hay peor cosa que la muerte. No lo olvidaré. Te lo prometo.
Dichosa meningitis.
GRACIAS Miguel Angel eres todo un señor. Se lo contaré a Inés cuando sea más mayor.
