Mientras Inés crece, se desarrolla, empieza a querer comunicarse, hace travesuras, interactúa con todo a su alcance… el mundo gira entre trabajo, niños, correr, trabajo, visitas al médico [revisiones de la peque…], trabajo, niños, una escapada con los amigos, familia, trabajo, visita a los padres, trabajo, un día al cine con Isabel, niños, cambios de pañales, trabajo…

La semana pasada fue rara.

Escuché consejos de “ten cuidado con ese proyecto tuyo.. el del síndrome UP! ese…”, presiones de “claro!, eres un recién llegado a la discapacidad.. ya te tocará cansarte…”,  “esto lo hacemos así y asá… y ya está!…”, “te vas a generar enemigos…”

El jueves y el viernes llegué a cuestionarme si debía seguir adelante, si pasar a un perfil más bajo el Congreso con el programa de bienvenida para padres, educadores, etc… empecé a creer realmente que no era capaz de llevar esto adelante. Perdí el UP! me quedé con el Síndrome…

Cuando le conté a mi mujer el “panorama”.. me dijo “no eres tú”… Qué importante rol asume mi mujer en mi vida…

Ahora entiendo a los emprendedores.

Es como si de repente recobrara fuerzas, me aplicara la terapia que escribo en este blog y me liberara de ataduras…

No hago mal a nadie, asumo con humildad mis carencias [por eso me junto con equipo de talento que me ayuda en esto… gracias equipo!], asumo con humildad lo que desconozco sobre la discapacidad [por eso necesito el apoyo de cuantas más organizaciones sociales mejor…], separo escrupulosamente mi trabajo de mi plano personal… [por eso, te escribo a las noches…].

El síndrome UP es la actitud de la NO- resignación, de elegir, de actuar, de estar triste, alegre, cíclico pero consciente. Es un espíritu ganador porque con independencia de lo que ocurra: nadie podrá decir que no lo intenté.

Además, mi hija me vuelve tan loco que es la mejor situación no-transitoria que puedo vivir.

 

Íñigo Alli

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