No estigmaticemos…

25 abril, 2014

¿Qué ha cambiado para que dejar ser un padre preocupado por sus hijos? ¿Qué ha cambiado para dejar de tener las mismas inquietudes que antes? ¿Qué ha cambiado para ser percibido como otro tipo de persona?…

Si es por el hecho de haber dado un paso adelante, y en un momento como éste, de querer encarar los retos, de decidir cambiar las cosas desde dentro, de intentar transformar mi pequeño mundo, de gestionar los recursos de los ciudadanos para querer lo mejor para ellos y sus hijos… si es porque me he hecho político: entonces, no me importa, no me arrepiento. Me siento orgulloso.

Ni todas las personas con disCAPACIDAD deben ser protegidas de un modo paternalista, ni los funcionarios son vagos, ni los inmigrantes nos quitan el trabajo, ni los gitanos trapichean, ni los que hablan euskera son separatistas,  ni los políticos son unos chorizos, mangantes y corruptos. Dichosos estigmas.

Hace mucho tiempo escribo este blog dando el extraordinario valor que le doy a las personas. 

Primero la persona, después su condición, su ideología, su creencia, sus valores, sus limitaciones, sus diferencias…

Y mientras no entendamos eso seguiremos estigmatizando, cerrados a hablar, a dialogar, a convivir.

Sigo siendo el mismo padre preocupado de sus hijos, especialmente de mi hija con discapacidad, preocupado por pagar la hipoteca, de que mis hijos entiendan el verdadero valor de la libertad, intentando enseñarles en ser honrados, luchadores, que pongan pasión en lo que hagan, que nunca dejen de aprender, que entiendan la fragilidad del ser humano, que sean capaces de visualizar su futuro, que pidan perdón cuando se equivoquen, que tomen decisiones por muy duras que sean, que empaticen…

Esa es mi aspiración para ellos, como lo es para todas las personas de la sociedad en la que vivo, como lo es especialmente para las personas que la rigen. Los políticos. A los que orgullosamente pertenezco.

 

Íñigo Alli

No más miedos….

19 abril, 2012

Hace más de año escribí el manifiesto Síndrome Up  y creo que hoy más que nunca es necesario.

La tristeza, la depresión, la realidad social, la angustia por falta de recursos, la resignación, la incertidumbre… que se vive en la calle se te queda agarrado al alma. Nadie está libre de todo esto. Es un virus de realidad difícilmente olvidable.

Pero y si pese a todo…

- Interiorizáramos que: Eres todo lo que has hecho. Tu pasado sí importa. En tu mochila llevas todas las decisiones que tomaste y no tomaste, tus aprendizajes, tus riesgos, tus aciertos… Eres dueño de tu vida. No la malgastes. Recuérdate en tus grandes momentos. Pues bien, eres el mismo. Y con más experiencia. [de Carlos  Andreu]

- “Sonríete” aunque sufras. Quiérete, no te castigues con tu mala cara ante el espejo. Sonríe, que llegará. Sonríe a los demás, te convertirás en la persona que has sido, eres y serás. [de Roberto Escribano, @roberesc]

- Aprende a vivirte. La felicidad no está en el destino, ni en los paisajes que visitas en el viaje, la felicidad está en tí. Haz feliz a los demás. Es el mejor antidepresivo. [De Tomás Castillo]

- Ve al cine a ver Intocable y ríe, llora, disfruta durante dos horas. Se puede ser feliz aunque los planes no se cumplan.  

- Juega a buscar en los medios de comunicación las noticias positivas de ese día. Te presento una de esta semana y es maravillosa  [de Victor Kuppers]

Es lo único que soy capaz de ofrecerte, a parte de mi mejor sonrisa.

PD1: Esta semana me ha salvado contagiarme del virus de la tristeza: Ver a Gonzalo Montes esperando al autobus a las 8h en la línea 1 para su primer día de trabajo. La sonrisa de esa mujer [ya sabes quien eres] que pese a estar ahogada por las deudas me animaste a seguir escribiendo [ánimo!], a la madre de Álvaro, un niño con síndrome de Down y una madre plena de síndrome Up… GRACIAS!!!

PD2:  No soy nada original. He puesto entre corchetes a las personas de las que he aprendido todo lo que hoy he escrito.  GRACIAS!!!

 

Íñigo Alli

Síndrome Up

Una de héroes…

3 abril, 2012

Macinger Z, mi profe de 7º de EGB Jose Ignacio Hualde, el delantero rojillo Iriguíbel, Omayra Sánchez, Mecano… fueron algunos de mis héroes. Tan distintos y cada uno en una época diferente.

Algunos los recuerdo con respeto, otros el tiempo ha demostrado que solo pensaban en sí mismos, grandes manipuladores vanidosos para un solo motivo: ellos mismos.

Del otro día, solo memorizo la cara de Inés. Fue tras un “grito”de los míos. Un mal día en el que no aguantas nada. Y todo porque me molestaba mientras tuiteaba o leía o estaba en mis pensamientos relevantísimos sobre el trabajo o “quémásda”.

Descubrí en Inés que su referencia, su mundo, su espejo, su héroe… era yo.  Y que lo había olvidado. Que le había fallado.

Recordé que para alguien tal vez seas su héroe.

Recordé  que los héroes son pasajeros, que los hijos mañana buscarán otras referencias y será tarde.

Recordé que lo único que demandan es tiempo.

Recordé que hay alguien que observa todo lo que haces y dices. Y te imita.      

Recordé qué agradable es la vida conviviendo con seres a los que educas en cada palabra y cada gesto. 

 

 

Íñigo Alli

Síndrome Up

Cansado.

Cansado de escuchar por todas partes que perdimos los valores en algún momento de nuestra evolución como país…. vaya usted a buscar si se lo dejó en el ultramarinos!. Ya puestos… cómpreme un cuarto y mitad de respeto, medio kilo de esfuerzo y dos docenas de responsabilidad.

Y nos quedamos tan tranquilos.

Y no digo que no. Esa es la triste realidad. Perdimos el sentido de la austeridad, nos descuidamos de los códigos del sentido común, la honradez…

 No sé cómo se recupera todo eso si no es por la senda de la necesidad. La necesidad de cambiar. De atender lo primero cuando es lo esencial, de conocer el término empatía, de saber perder, del todo no vale, de buscar nuestro espacio.

Y que cada uno lo busque donde pueda.

Pero que lo busque porque nos irá mejor a todos.

Donde yo encuentro mis valores es en mi familia. Especialmente en mi hija Inés que por algo este blog está escrito cuando sea mayor. Para que sepa que yo encuentro en ella:

El esfuerzo, cuando le cuesta entender y hacerse entender.

La honradez, por su inocencia, por su corazón.

La cooperación cuando le ayudamos y nos ayuda con su sonrisa en los días otoñales.

La sensibilización porque es distinta, y es igual. Y es igual.

El amor… porque toda ella es amor.

Aquí encuentro mi refugio de valores. Y no los cambio por nada del mundo.

… que como decía un entendido… hemos olvidado las palabras mágicas: lo siento, gracias y por favor. Pero ese es otro tema para otro post…

Gracias por cada instante que tengo por mi hija.

Lo siento, por mi simplicidad. No hay nada más mar de fondo. Soy así de simple.

Por favor, sigue luchando. Sigue buscando el lado divertido de vivir.

PD: después a todo esto ponle tu nombre… yo lo llamo #SíndromeUp pero que cada uno lo apellide como quiera.

 

Íñigo Alli

Lo que me importa…

13 febrero, 2012

Hoy 14 de febrero cumplo tres años.

Espero que mi regalo de cumpleaños no sean las gafas que me han puesto. No me acostumbro a ellas y encima me dicen que parezco azafata del 1,2,3…

Estos tres años los puedo resumir en: naturalidad y alegría.

Hoy por la tarde vendrán mis abuelos, mis tíos, mis primos, estará Nacho, Cristina, mamá y papá… y soplaremos una vela con el número “3”.

Eso es lo que en realidad me importa. Sentirme querida.

Lo digo porque últimamente mi padre sonríe menos. Debería aplicarse el cuento de lo que escribe en este blog.

Intenta disimular pero lo conozco ya hace tres años… en casa a veces se habla de un tal “tsunami” [no lo conozco... pero con ese nombre debe ser extranjero], de una hipoteca que deben llevar sobre los hombros, de trabajar muchas más horas, de apretar un cinturón…

Cosas muy raras pero que le rondan la cabeza a mi padre y a otros muchos padres…

Todavía no sé hablar para decirle que lo que realmente necesito es que esté conmigo, que siga sonriendo, que me importa un bledo pase lo que pase en el mundo siempre que estemos juntos, porque mi mundo es él, mi madre, mis hermanos, mis abuelos… los de siempre.

Y que no me hable de dificultades. No me gusta ver cómo los niños de mi clase ya hablan, se expresan, entienden más rápido que yo. No conozco otra palabra desde que he nacido: esfuerzo.

Pero el esfuerzo compartido sabe a dulce, a bombón, a pastel. No hay nada que no pueda encarar. Pero también sé que se puede ser feliz aunque los sueños no se cumplan.

Porque mis sueños pese a lo que planifiquen mis padres por mí y yo misma más adelante será vivir el presente y acariciarlo porque ya no vuelve.

Hoy cumplo tres años, tres años de luz y lo que me espera.

 

Inés.

1/3; 1/3; 1/3…

25 enero, 2012

No sé en tu país… en el mío nos hemos vueltos locos.

Todo es malo, nada vale, todos sospechan de todo el mundo.

Es el peaje a nuestro reciente pasado.

Nos habíamos olvidado de lo que somos y lo que hacemos aquí. Que las apariencias son eso… apariencias. Nos acostumbramos a vivir en la velocidad. Y las prisas son violentas [observa un rato un atasco y las caras de los conductores...]. Nos olvidamos que vivimos dando pasos y a veces sabiendo retroceder.  Somos tribales y seguimos a la manada… vaya a donde vaya.

Creo en un buen futuro. Creo en la vuelta a los valores del esfuerzo, la honradez, la paciencia, la voluntad… Confío que no volverá elcapitalismo “cerdo” [como dice Ecequiel], confío en que pagarán los responsables o nosotros mismos les apartaremos. No necesitamos su liderazgo. Creo que liderazgo lleva un apellido directo:liderazgo ético.

Confío en que no volveremos a dibujar hojas excel poniendo escenarios no realistas. Que empezaremos con un 850, y a los años y con ahorro compraremos un Simca. Confío que a nuestros hijos les enseñaremos con el ejemplo a volver a empezar. Confío que los que se hipotecaron por encima de sus posibilidades para vivir un poco mejor tengan los suficientes agujeros en su cinturón para apretarlo. Confío que los que hipotecaron su vida para enriquecerse aprendan y nos dejen en paz. Confío que por encima de todo podrá la honradez a la picaresca.El colectivo al individuo. Las personas a las cosas. El ser al tener.  La acción a esperar.

Que nosotros ahora como padres trabajaremos de sol a sol para digerir las calorías. Como lo hicieron nuestros padres… y los padres de nuestros padres.

Y que todos recordemos la regla del “tercio”: un tercio para la casa, un tercio para vivir, un tercio para ahorrar.

El péndulo volverá al punto medio. Hasta entonces… nos deberíamos ayudar. Tenemos muchos motivos.

 

Íñigo Alli

Qué culpa tendrán sus tres hijos… demasiado pequeños todavía para entender que su padre ya no volverá.

Estas “gracietas” que nos da la vida… nos las entenderé nunca. Y sí. Sí era un gran tipo. Un tipo encantador. Que alguien me explique como se le explica a ésto a unos críos entre 13 y 6 años. Dichosa broma. Una broma que va remover las raíces de tres arboles en pleno crecimiento. Y una viuda rota.

Que me lo expliquen.

Imagina ese vecino, que se para con una sonrisa a darte los buenos días, el que en las tardes del corto verano del pueblo en el que vivo y mientras los niños no dejan oír por los gritos y carreras, amenizaba las tertulias con ese humor oscense.  Que no sé cual es el humor de un tipo de Jaca pero era el suyo, el de la eterna sonrisa.

Miguel Angel era de estatura bajito y un alma inmensa. Fue mi profe de prácticas en la carrera. Tenía cuarenta y siete. Cuarenta y siete…

Joder, sí que se van los mejores… prefiero callarme. No hay derecho.

Gracias por tus charlas, por ser tan humano.  Por ser persona. Por haber “querido” como se “quiere” a una niña como la mía.

Nos veremos Miguel Angel. Has vuelto a darme una lección… mientras deshojamos margaritas, lloramos por las esquinas porque no sé qué de reducción de la triple A de un país… has vuelto a hacer que sonría a tu paso. No hay peor cosa que la muerte. No lo olvidaré. Te lo prometo.

Dichosa meningitis.

GRACIAS Miguel Angel eres todo un señor. Se lo contaré a Inés cuando sea más mayor.

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